El Shabat está a punto de comenzar.

En este día de silencio, único en el año, me detengo unos instantes para estar contigo, Señor Jesús. Yaces sobre la fría roca del sepulcro cerrado. Reflexiono sobre las últimas semanas, hago balance de cómo viví esta Cuaresma y te doy gracias por lo que me acercó a Ti y al Padre. Reconozco mis debilidades y te pido perdón.

Que el silencio de hoy, Sábado Santo, me lleve a contemplar tu entrega total, esperando con anhelo tu Resurrección. La oscuridad dará paso a la luz, y quiero prepararme para recibirla en todo su esplendor.

Quiero levantarme contigo de todos mis fracasos y derrotas. Contigo, Señor, podré cantar victoria.

Te ofrezco todo lo que es debilidad, duda y negativa a rendirme a la voluntad del Padre que hay en mí.

Lo transforma todo en un Vía Crucis de alegría.

Resucita en mí todo lo que sea señal de muerte.

Venid a iluminar a la humanidad y a darle un nuevo corazón y un nuevo espíritu.

P. Luis Manuel Bairrada CPPS

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