31 de julio

“A veces veo en mi mente una multitud de obreros que van poco a poco por toda la tierra con el Santo Cáliz de la Redención, ofreciendo al Divino Padre la Divina Sangre: haciendo la paz por medio de la Sangre y, al mismo tiempo, ofreciéndola por las almas. Fuimos justificados por la Sangre” (San Gaspar del Búfalo, carta 1419).

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