Esperanza en situaciones desesperadas (Heb 10,19-23)

La carta a los Hebreros, está destinada a una comunidad que sufre persecución para infundirles esperanza y su mensaje es:

Jesús ha venido a este mundo para participar del sufrimiento de la humanidad y abrirnos un camino de esperanza para llegar al Reino de Dios, porque a través de su pasión, muerte y resurrección ofreció al Padre el sacrificio más solidario, convirtiéndose en Sumo Sacerdote, que al derramar su sangre se compadece de nosotros y nos invita a aproximarnos a la gracia de Dios, lugar donde encontraremos la misericordia y la ayuda que necesitamos.

Este mensaje nos libera de nuestras esclavitudes y nos hace vivir en libertad:

  1. La solidaridad de Jesús en nuestra peregrinación.

El tema del “movimiento” en la carta a los hebreos, consiste:

  • En seguir los pasos de Jesús y para ello hay que salir del pecado (egoísmo, envidias, insolidaridad, revancha… y superar con fe las dificultades que vamos encontrando en el camino de la vida.
  • También un cambio de actitudes para vivir de una manera diferente, dejando todo aquello que no nos trae la paz, ya que las realidades de este mundo y sus poderes traen consigo pruebas y sufrimientos y nos hacen esclavos.

Para librarnos de todo ello, necesitamos la solidaridad de Alguien que sea más fuerte que los poderes de este mundo, y este no puede ser otro que Jesucristo, que vino a ser nuestro hermano y que por solidaridad con la humanidad derramó toda su sangre para acercarnos a Dios, ya que no se queda indiferente ante nuestras debilidades, porque Él las experimentó todas, menos el pecado.

2. Cristo, es el gran Sumo Sacerdote

La acción salvadora de Jesús, nos liberó del pecado, pues su poder supera todos los rituales del Templo. Su muerte en la cruz, es el último sacrificio y con él se inaugura la Nueva Alianza

Si Cristo para borrar nuestros pecados, ofreció su propia sangre es porque quería ser solidario con los que estaban bajo el pecado y se sienten atrapados por el miedo y la muerte; es decir, Cristo quiso caminar con los que sufren porque Dios ha elegido por morada a los pobres, los marginados, los angustiados y todos los que sufren por cualquier motivo.

3. Cristo crucificado en las afueras de la ciudad

Los animales, ofrecidos en sacrificio, se quemaban fuera del recinto del Templo, Jesús nos purificó de nuestros pecados, fuera de Jerusalén.

Ser echado fuera de la comunidad, suponía ser echado fuera de las puertas de la ciudad, que indicaba que el expulsado era un marginado, un ladrón, un indeseable, no era persona y carecía de protección; esto Jesús lo aceptó por nuestra redención, para indicar que la redención sucede fuera de los planes de la humanidad, en la Cruz, lugar donde encontramos a Dios.

4. Solidaridad y esperanza

La carta a los hebreos se refiere a la lucha de un pueblo amenazado con la pérdida de la confianza en las promesas de Dios, porque parece que se ha olvidado de ellos.

Jesús, nuestro sumo sacerdote, a través de su sangre preciosa, nos ha devuelto la confianza contra todos los poderes del mundo, sellando la nueva alianza con Dios asegurándonos que, aunque tengamos que sufrir dificultades, allí está Él para llevarnos en sus brazos.

Compromisos

  • Tener devoción a la sangre de Cristo, es luchar, sin desanimarnos, contra los poderes del mundo (el egoísmo, la violencia, cualquier clase de guerra, el poder…) porque nuestra fuerza la encontramos en la cruz de Jesús, Sumo Sacerdote.
  • No tener miedo al sufrimiento, porque Jesucristo va delante abriéndonos camino con su solidaridad en la cruz.
  • Ser solidarios con los demás, no con una simple “caridad o limosna”, sino sufriendo-con, padeciendo-con quienes sufren y padecen para que su sufrimiento sea fuente de esperanza y fortaleza.
  • Tenemos que ser artesanos de la paz, siendo personas pacíficas sin buscar el enfrentamiento ni la confrontación, y si lo que une y fortalece la Comunidad y la Familia.
  • Esforzarnos por hacer visible en nuestro pequeño mundo de cada día, la morada de Dios: con la pobreza, la humildad, la sencillez y aceptando el sufrimiento como redentor.
  • No esperar la salvación en las grandezas del mundo como la belleza, la grandiosidad, el tener y poseer, el aparecer lo que ni somos ni tenemos, sino en Cristo crucificado.

Jesucristo crucificado fuera de la ciudad nos llama a comprometernos con quienes Cristo se ha comprometido en esta peregrinación de luchar contra los poderes del mal y cambiar sus actitudes para vivir una vida diferente: más libre, más alegre, más solidaria y menos egoísta y violenta.

(Pe. Paulino CPPS)

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